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martes, 9 de diciembre de 2025

Más que una obra de teatro: Por qué tienes que vivir las Pastorelas de Tepotzotlán al menos una vez en la vida

¿Alguna vez has sentido que la Navidad moderna, entre centros comerciales y renos de luz led, ha perdido un poco de su "sabor" original? Si eres de los que extraña el olor a ponche de frutas real, el frío en la cara y la sensación de comunidad, tengo el plan perfecto para ti.

Hoy vamos a viajar al Pueblo Mágico de Tepotzotlán, en el Estado de México, para descubrir el origen de una de las tradiciones más vivas y coloridas de nuestro país: las famosas Pastorelas de la Hostería del Convento.


Un viaje en el tiempo  

Para entender por qué este evento es tan especial, primero tenemos que rebobinar un poco la cinta. ¿Sabías que las pastorelas no nacieron como comedia? Originalmente, allá por el siglo XVI, los frailes franciscanos las usaban como una herramienta "educativa" (o sea, para evangelizar) aprovechando que a los indígenas les encantaba el teatro y la representación ritual.   

Pero lo genial de la cultura mexicana es que siempre se apropia de las cosas y las mejora. Lo que empezó como un sermón solemne, con los siglos se fue mezclando con la picardía del pueblo. Los pastores dejaron de ser figuras de santo y se volvieron como nosotros: con hambre, sueño, flojera y muchas ganas de fiesta. Fue gracias a escritores como José Joaquín Fernández de Lizardi (sí, el de El Periquillo Sarniento) que la pastorela se convirtió en esa joya literaria divertida que conocemos hoy, donde el Diablo no da miedo, sino risa.

   

Tepotzotlán: El renacimiento de una tradición

Ahora, volvamos al presente. O mejor dicho, a 1964. En ese año, dos visionarios, el pintor Jaime Saldívar y el dramaturgo Miguel Sabido, decidieron que era hora de rescatar la pastorela tradicional que se estaba perdiendo. Y no eligieron cualquier lugar: escogieron la Hostería del Convento, justo al lado del impresionante templo barroco de San Francisco Javier (hoy Museo Nacional del Virreinato).   

¿El resultado? Un espectáculo que lleva más de 60 años ininterrumpidos. ¡Es más vieja que muchos de nosotros!

¿Qué vas a vivir ahí? (Spoiler: Es una experiencia 360°)

Ir a la Pastorela de Tepotzotlán no es llegar, sentarte, aplaudir e irte. Es un ritual completo que te sumerge en la Navidad mexicana antigua. Aquí te cuento cómo es la noche:

El Recibimiento: Llegas y lo primero que te dan es un ponche caliente de bienvenida. Créeme, con el frío que hace en Tepotzotlán en diciembre, es un abrazo al alma.   

La Obra: Olvídate de las pastorelas improvisadas. Aquí verás actores de primera (leyendas como Héctor Bonilla o la dinastía de los Roberto Sosa han pisado este escenario) actuando en verso clásico, con vestuarios virreinales increíbles y ¡animales en vivo! Verás caballos, burros y borregos cruzando el patio. 

La Procesión: terminando la obra, tú eres parte del elenco. Todos los asistentes caminan con velitas en mano "Pidiendo Posada" junto con los actores y músicos. Es un momento súper emotivo que te conecta con los desconocidos de al lado.   

El "After" Gastronómico: Cuando el bien triunfa sobre el mal (como siempre), empieza la verdadera fiesta. El boleto incluye una cena tradicional que es una bomba de felicidad: pozole, pambazos, tamales, buñuelos y café de olla.   

El Gran Final: No sería México sin piñatas y fuego. La noche cierra rompiendo piñatas, con banda de viento, mariachi y un espectáculo de fuegos artificiales que ilumina la fachada del convento.

¿Por qué vale la pena?

Sé que a veces los boletos pueden parecer algo elevados (rondan los $1,300 MXN), pero hay que verlo como una inversión en cultura. Estás apoyando a más de 150 personas, muchas de ellas habitantes locales de Tepotzotlán que participan en la producción, manteniendo viva una tradición que se niega a morir frente a la globalización.   

Además, hay algo mágico en ver al Diablo haciendo chistes sobre la política actual (las famosas "morcillas" o improvisaciones) mientras estás sentado en un edificio con siglos de historia.   

Tip de viajero: La temporada suele ser corta, del 16 al 23 de diciembre, y los boletos vuelan. Así que si quieres vivir la "Navidad completa", ¡ve planeando tu escapada!

¿Y tú, ya conocías esta tradición? ¡Cuéntanos en los comentarios cuál es tu parte favorita de las posadas!

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